Eleggua, Simbologia, Caracteristicas y Atributos

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ELEGGUÁ
En Nigeria este Orisha es conocido como Esu (pronunciado Eshu).
El es muy importante y casi toda familia o pueblo lo reverencia sin tener en cuenta al
Orisha que adora tradicionalmente.
El debe ser propiciado antes que nadie porque es el que lleva las ofrendas a los otros
Orishas, y no lo hará así a menos que sea honrado primero.
Según Awolalu, sin Esu la dinámica del ritual no existiría: “Si él no recibiera los
elementos necesarios requeridos para satisfacer su función constructiva, se vengaría
obstaculizando el camino de la bondad y abriendo los caminos que son hostiles y
destructivos para los seres humanos. De aquí que es temido y reverenciado”.
Pero los Yorubas no ven a Eshu como una entidad maligna, ni admiten el concepto de
fuerzas radicalmente opuestas, tales como lo bueno y lo malo.
Eshu es uno de los “funcionarios” de Oloddumare (Dios) y simplemente está para tratar
de probar el corazón humano.
Su principal función es llevar mensajes entre seres humanos y los otros Orishas y
reportar las acciones humanas a Oloddumare.
En Santería, Eshu es conocido como Elegguá, Elegbara, y Eshu.
Como Elegguá, es la esencia de la potencialidad; como Elegbara es el controlador del
poder; y como Eshu, es el eterno vagabundo, moviéndose con mucha rapidez de lugar
a lugar, y apareciendo donde menos se espera.
En realidad, Elegguá está más allá de lo bueno y lo malo; es la justicia personificada y
castiga o recompensa con perfecta ecuanimidad.
En muchas formas Elegguá es un símbolo de destino y de perfecto balance en la
naturaleza; mientras que pueda ser propiciado para ayudar a sus seguidores en sus
esfuerzos humanos, puede crear estragos en la vida de una persona si ese individuo se
comporta inadecuadamente.
La visión de Elegguá sobrepasa la de los otros Orishas.
Sólo él sabe el pasado, presente y futuro sin recurrir a los sistemas de adivinación,
conoce los males que afectan a la humanidad, y conoce las curas; siempre está
justificado en lo que hace y aunque sus acciones puedan ser difíciles de entender a
veces, Elegguá nunca actúa irracionalmente.Es simplemente que conoce cosas que nadie más sabe y actúa según su juicio siempre
perfecto.
En Santería, Elegguá está en las esquinas y en las encrucijadas y protege el hogar
contra los peligros.
Algunos santeros guardan la imagen de Elegguá en sus patios en una casa pequeña
construida especialmente para él, pero la mayoría lo guarda dentro de la casa, cerca de
la puerta de enfrente, de modo que pueda mantener alejado el mal.
Los castigos de Elegguá son usualmente dañinos en naturaleza, parecidos a las
travesuras que un niño inquieto puede hacer; pero en casos extremos, cuando el Orisha
quiere mostrar su descontento con un trasgresor, tratará con el culpable con mano dura.
Esa persona puede convertirse en la víctima de un robo o un accidente, o incluso puede
terminar en la cárcel, todos castigos distintivos de Elegguá.
Las recompensas son igualmente inconfundibles, usualmente acompañados de una
señal especial del Orisha, tales como sus colores (rojo y negro) o su número (tres o
cualquier múltiplo de tres, especialmente veintiuno).
Se dice que Elegguá tiene veintiún caminos y en cada uno tiene un conjunto diferente
de características.
Cada uno de estos nombres es precedido por el nombre Eshu.
Hay un Eshu Alabwanna,
Eshu Laroye,
Eshu Bi,
Eshu Afra,
Eshu Barakeno, etc.
Eshu Alabwanna vive en el monte,
Eshu Laroye se oculta detrás de las puertas,
Eshu Ayé trabaja con Olokun, un aspecto de Yemayá,
Eshu Bakareno, el más joven de los Elegguás, crea confusión donde quiera que vaya.
En algunos de sus aspectos, Elegguá es muy viejo, como Eshu Elufe y Eshu Anagui,
pero generalmente Elegguá es concebido como una joven deidad con una personalidad
jovial y dinámica. Cuando una persona recibe a Elegguá, se le dice el nombre del
aspecto del Orisha que “camina” con él, de modo que pueda invocar al Orisha por su
nombre especial y desarrollar una relación más cercana con el.
La mayoría de los Orisha también tienen muchos caminos “aspectos” conocidos por los
santeros como avatares, una palabra sánscrita obviamente cogida prestada de las
raíces espirituales de Santería, que a su vez es en gran parte debida a la teosofía los
Orishas son sincretizados con un santo católico diferente.
En Santería, el lunes es el día especial de Elegguá.
Los lunes, los santeros y los que han recibido a Elegguá lo honran haciéndole una
ofrenda de un pequeño plato de dulces, ron y un cigarro.
A alguna gente le gusta darle un presente adicional de maíz, pescado y jutía; también se
le ofrece agua y una vela blanca.
Tres gotas de agua fresca son vertidas en el piso enfrente de su imagen, la cual es
cuidadosamente frotada con aceite de palma “una grasa color naranja conocida como
manteca de corojo o epó”. Estas acciones rituales usualmente son acompañadas por
una corta oración en Yoruba.
Es la forma de abrir la semana y desear así que Elegguá. nos proteja y comunique con
los demás Orishas así a través de él sabremos lo que está mal hecho y así poder
aprender a corregir nuestros errores.Los Orishas no son más que los intermediarios entre la divina trilogía Oloddumare-
Olofi-Olorum y los hombres; pues el Dios Supremo no se ocupa de los problemas
humanos y para ello creó y da poder a los Orishas.
EGGUN es el Alma o Espíritu de los muertos, los depositarios de los secretos del saber.
El concepto de Eggun comprende a los espíritus de los antepasados, de los difuntos
cercanos, de aquellos que fueron iniciados por el mismo padrino que tiene el creyente
vivo, así como por otros que pueden acompañarlo para brindarle su apoyo, auxilio y
consejos; aunque consideran que hay algunos de gente malvada que pueden ser
manipulados para hacer el mal.
ELEGGUÁ-ESHU es el primero de los Guerreros. Una de sus tareas principales es la de
guardián ya que, según la leyenda, fue una gracia que le otorgó Olofi en recompensa a
su dedicación.
Todas las ceremonias comienzan con la invocación a Elegguá, el pedirle permiso para
iniciarla, por lo que cualquier acción que se vaya a acometer en la vida hay que
consultarla primero con él. Elegguá obra como el dueño de los caminos, quien los abre
o cierra a su antojo, el que marca las encrucijadas de la vida.
Tiene las llaves del destino, franquea y cierra las puertas de la felicidad o la desgracia;
dueño del futuro y el porvenir. Es la personificación del azar y la muerte, por lo que se
encuentra vinculado a Eshu.
La pareja Elegguá-Eshu constituye la expresión de las inevitables relaciones entre lo
positivo y lo negativo.
En la puerta de la casa reside Elegguá marcando con su presencia la frontera entre dos
mundos: el interno de seguridad, y el externo de peligro donde reside Eshu; y por ello,
la pareja es indisoluble a pesar de su oposición. Elegguá protege el hogar
Su collar es de cuentas alternas en color rojo y negro, que representa la vida y la
muerte, el principio y el fin, la guerra y la paz.
Elegguá es también la alegría, amigo de hacer bromas, de jugar con los creyentes; pero
a la vez, es victimario implacable aplicando los castigos más severos a los que
incumplan sus designios.
Los lunes de cada semana y los días 3 de cada mes, antes de las doce del mediodía, se
le saca de su velador, se pone un rato al sol y se le unta manteca de corojo para recibir
su comida.
Una piedra de sabana, verdadero otá de Elegguá, con los polvos de Orula es lo que
usan para prepararlo; con omiero se humedece un poco de cemento en el que se
mezclan otros materiales mágicos y se modela el rostro que le representa.
Este es el llamado Elegguá de masa, al que se le incorporan tres cauries para
conformarle los ojos y la boca.

Patakí de Elegguá
Había una tribu africana donde su rey se llamaba Ocuburo y su mujer Añagüí, los cuales
tuvieron un primer hijo al que llamaron Elegguá. Hecho adolescente, Elegguá salió a
pasear, y al llegar a un lugar en que había cuatro caminos; o sea, una encrucijada, se
detuvo. Varios minutos después dio unos pasos y se detuvo otra vez, repitiendo esta
operación tres veces y siguió hasta llegar al lugar que le había llamado la atención. Era
una luz que brotaba de algo parecido a dos ojos relumbrantes que estaban sobre el suelo;
fue todo un asombro para su séquito, pues sólo vieron como el Príncipe se agachaba y
recogía un simple coco seco.
Lo llevó para el palacio y le contó a sus padres lo que había sucedido, pero no le
creyeron, a lo cual Elegguá tiró el coco, que fue rodando hasta quedar oculto detrás de
una puerta, y allí quedó. Mas, un día en que estaba reunida toda la Casa Real, vieron con
asombro las luces del coco y se horrorizaron de aquello. Tres días después el Príncipe
murió y durante el tiempo que duró el velatorio el coco estuvo alumbrando y fue temido, y
respetado, por todos.
Pasó algún tiempo de la muerte del Príncipe, y se presentaba cada día una peor situación
de desespero y agobio, a lo cual los mayores se reunieron y sacaron en consecuencia
que era producto al estado de abandono de aquel coco dejado por Elegguá, por lo que
decidieron rendirle pleitesía, pero al acercarse vieron que el fruto estaba vacío y comido
por los insectos. Deliberaron acerca de aquel objeto que debía perdurar a través de los
siglos sin descomponerse, y como el coco no servía para venerarlo de esa forma
perdurable, lo sustituyeron por una piedra, lo que fue aceptado.
Este es el nacimiento y origen de Elegguá, por ello se dice: “Ikú loví osha”, lo que
significa “el muerto parió al santo”, ya que si no hay muerto no hay santo, porque si elPríncipe no muere, no se sigue adorando al coco; que aunque resultó ser inservible
porque con el paso del tiempo se pudre, se le sustituyó por la piedra, causas del por qué
las utilizan en todos sus secretos.
Consejos de Elegguá
Proverbio:
“Dos carneros no beben agua de la misma fuente.”
“La inteligencia domina la fuerza.”
Kaferefun Oyá, Changó, Aggayú, Oggún, Orunmila y Olofin.
Elegguá dice que la soberbia y la prepotencia son los peores enemigos del ser humano,
que hay que evitar ser como cuando Oggún se creía más poderoso que cualquier otro.
Tenemos que ser precavidos para no caer en la mala lengua de algunas personas,
porque acá Elegguá dice que en los próximos días habrá mucho desprestigio, además de
bochornos delante de otras personas.
Las mujeres que estén embarazadas deben hacer ebbó para evitar complicaciones, y las
que no, deben cuidarse si no está en sus planes traer un hijo al mundo.
Hay que controlar el mal carácter, tratar de resolver las situaciones por medio de la
conversación. Elegguá y los orichas dicen que la inteligencia tiene más poder que la
fuerza.
Se deben evitar los enfrentamientos y no porfiar.
Es vital atender a Eggun, y los que son espiritistas o sospechan serlo, deben dedicarse a
la obra espiritual para que haya equilibrio en sus vidas.
Este signo habla de peleas y diferencias entre madre e hija, algo que se debe evitar. Esta
situación se puede presentar también con sobrinas y nietas.
Recomienda Elegguá que por unos días no se vaya a la plaza de mercado ni al monte.
Llegará a sus manos un dinero sorpresivamente. No lo gaste en cosas innecesarias
porque puede perder la suerte, además debe hacer ebbó con parte de él.
Las personas deben estar alertas porque el signo marca traición de alguien muy allegado.
Los omo Aggayú deben coronarse y no poner pretextos, ya que aquí nace la corona de
este oricha, y él ayudará a sus hijos a alcanzarla.Características generales de Eleggua
Simboliza el elemento aéreo, la iniciativa en los negocios, el comercio, el trabajo, los
viajes, los hermanos, los escritos, los idiomas, la mente concreta.
Son personas inteligentes, sociables, adaptables, de mentalidad muy flexible, elocuentes,
viajeros, extrovertidos, alegres, inquietos, curiosos, versátiles, convincentes, persuasivos,
gentiles, amables y galantes. Son también inconstantes, dispersos, distraídos,
intranquilos, charlatanes, mentirosos, indiscretos, infidentes, duales, estafadores,
cambiantes, nerviosos, agitados y superficiales.
Es el oricha mayor. Tiene las llaves del destino, abre y cierra las puertas a la desgracia o
a la felicidad. Es la personificación del azar y la muerte. Es el portero del monte y la
sabana. Es hijo de Obatalá y Yemú. Es el primero del grupo de los cuatro guerreros
(Eleguá, Ogún, Ochosi y Ochún). Ningún orisha lo antecede. Por orden de Olofi es
saludado y come antes que los otros santos. Tiene 21 caminos al igual que sus
caracoles.

Es amigo y protector de Ochún.
Sus días son el lunes y el martes y todos los que caigan en 3.
La pareja Eleguá y Echu representa la expresión mítica de la inevitable relación entre lo
positivo y lo negativo.
Su receptáculo es un Güiro o freidera de barro.
La piedra que se manda a buscar depende del camino que marque la letra: puede ser la
loma, el río, el bosque, etc. Y puede ser de diferentes formas, pero siempre de aspecto
humanoide. Generalmente tres cauris figuran los ojos y la boca. Debe situarse detrás de
la puerta y en contacto con el piso. Eleguá lleva cualquier tipo de elementos naturales,
pero se emplean en dependencia del camino.

También se representa en un coco seco.
A Eleguá se le atribuye todo tipo de objeto utilizado en juegos infantiles, papalotes, pitos,
bolas, soldaditos, también todo tipo de llaves, machete, garabato, sombrero de guano,
artes de caza y pesca, pepitas de oro y monedas de plata, palos de monte, bejucos,
escopetas y cananas, tarros de venado, cocos secos decorados, porrones y tarros de
chivo.
Los collares son matipó de color rojo y negro, que representan la vida y la muerte, el
principio y el fin, la guerra y la tranquilidad, lo uno y lo otro.
Viste una chaquetilla, un pantalón ceñido en la rodilla y un gorro rojo, grande como el
típico de los cocineros. Todo en rojo y negro. En ocasiones, las patas del pantalón son
rojas y negras o, en ambas, listas alternas. Tanto la chaqueta como el pantalón y sobre
todo el gorro suelen estar adornados con cascabeles, cuentas y cauris.
Se le ofrenda aguardiente, tabaco, maíz tostado, coco, pescado ahumado, bollitos, jutía
ahumada, manteca de corojo, velas, dulces de todos los tipos (raspaduras, coco
acaramelado, etcétera), caramelo. Una ofrenda muy especial es colocarle una cabeza de
jutía o sacrificarle un ratón.Los animales son chivos y chivitos, pollitos (negros, jabaos y rojos), pollos y gallos,
ratones, jutías, venados, jicoteas, y en algunos tipos de Eleguás, palomas (dos). Su
mensajero es el ratón.
En el baile cuando este oricha se sube, corre a situarse detrás de la puerta, que es su
lugar ritual. Brinca y se agita como un chiquillo, hace muecas y mima juegos infantiles,
como empinar un papalote y bailar un trompo. Le hace bromas a los espectadores, se va
y luego regresa, no deja de hacer monerías, algunas de las cuales pueden ser eróticas.
Siempre se le entrega un garabato con el que representa apartar la maleza, subrayando
su papel de abrir los caminos.

Frecuentemente baila en un solo pie y dando vueltas, en
lo que parece ser una alegoría del remolino.
En general podemos decir que el carácter burlón e infantil con que se representa a
Eleguá pretende imitar los inesperados virajes del destino, las alternativas, unas veces
felices y otras desgraciadas, de la suerte. Eleguá personifica ese carácter totalmente
impredecible del azar, que nos abre y nos cierra los caminos arbitrariamente y que, en
tantas ocasiones, también parece burlarse de nosotros. Se le dedican tres toques en el
Orú del Eyá Aranlá.
Las aflicciones de las que protege son los accidentes, riñas, muertes por hemorragias
incontenible

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